Los medios de transporte utilizados en las grandes ciudades representan más del 25% del dióxido de carbono liberado a la atmósfera todos los días. Para cambiar esta situación, los gobiernos de todos los continentes han invertido en investigación para desarrollar un transporte más sostenible, es decir, unos medios de transporte que contaminen menos y no causen tanto daño al medio ambiente.

El transporte sostenible es aquel que minimiza el daño al medio ambiente, es decir, el transporte que no contamina la atmósfera.

La preocupación por la sostenibilidad del medio ambiente ha impulsado nuevos proyectos con el objetivo de reducir el tráfico de vehículos contaminantes, y dando cabida a otras formas de transporte en las grandes ciudades.
Desde entonces, varios proyectos han sido implementados en ciudades de todo el mundo, y los resultados demuestran que las actitudes sostenibles marcan la diferencia en la preservación del medio ambiente y por lo tanto en la mejora de la calidad de vida para todos.

El tema de la movilidad urbana surge como un nuevo reto para las políticas ambientales y urbanas, en el desarrollo social y económico de la situación del país en el que las crecientes tasas de urbanización, las limitaciones de las políticas públicas de transporte colectivo y la reanudación del crecimiento económico han implicado un aumento significativo en los motores individuales (coches y motocicletas) y flota de vehículos dedicada a transporte de carga.

En otras palabras, el modelo de movilidad centrado en el transporte motorizado individual se demuestra insostenible, tanto a la protección del medio ambiente cuanto a las necesidades de desplazamiento que caracterizan la vida urbana. La respuesta tradicional a la congestión mediante una mayor capacidad de las carreteras, fomenta el uso del coche y genera nuevos atascos, alimentando un círculo vicioso responsable de la degradación de la calidad del aire, el calentamiento global y pérdida de la calidad de vida en las ciudades (aumento significativo de los niveles de ruido, pérdida de tiempo, degradación del espacio público, accidentes peatonales y estrés).

La necesidad de cambios profundos en los padrones tradicionales de la movilidad con vistas a las ciudades más equitativas y sostenibles, contiene principios, directrices e instrumentos fundamentales para el proceso de transición. Entre ellos, cabe destacar:

  • Prioridad de los modos de transporte no motorizados sobre los servicios motorizados y el transporte público sobre lo transporte individual motorizado;
  • Integración entre modos y servicios de transporte urbano;
  • La mitigación de los costes ambientales, sociales y económicos del desplazamiento de personas y mercancías en la ciudad;
  • Fomento del desarrollo científico y tecnológico y del uso de energía renovable y menos contaminante;
  • Restricción y control de acceso y circulación, permanente o temporal, de los vehículos de motor en lugares y momentos determinados;
  • Aplicación de los impuestos sobre los medios y servicios de transporte urbano para el uso de la infraestructura urbana con el fin de desalentar el uso de ciertos modos y servicios de movilidad, la vinculación de ingresos que se invertirán exclusivamente en infraestructura urbana destinada para el transporte público y el transporte no motorizados y la financiación de la subvención pública de la tarifa del transporte público, de acuerdo con la ley;
  • Dedicación de espacio exclusivo en las vías públicas para los medios de transporte colectivo y de servicios de transporte no motorizados.

Links:
Más transporte público, menos contaminación:
http://mediambient.gencat.cat/es/05_ambits_dactuacio/atmosfera/qualitat_de_laire/plans_de_millora/pla_millora_qua_aire_2011_2015/mesures-del-pamqa/mes-transport-public-menys-contaminacio/

Infografía Generalitat:
http://mediambient.gencat.cat/web/.content/home/ambits_dactuacio/atmosfera/qualitat_de_laire/oficina_tecnica_de_plans_de_millora/pla_millora_qua_aire_2011_2015/mes_transport_menys_conta/9_Transport-public-FGC.pdf